Afganistán ordena el cierre de todas las peluquerías de mujeres, sumándose a las restricciones impuestas por los talibanes
El Gobierno afgano, liderado por los talibanes, ha emitido un decreto ordenando el cierre de todas las peluquerías y salones de belleza femenina en el país. Esta medida se suma a una serie de restricciones impuestas por el régimen fundamentalista, entre las cuales destaca la prohibición de la educación para las niñas. El líder talibán, el mulá Hebatulá Ajunzada, ha dado un plazo de un mes para que se ejecute el cierre de estos establecimientos.
Las peluquerías femeninas surgieron en Afganistán a finales de 2001, tras la invasión liderada por Estados Unidos que siguió a los ataques del 11 de septiembre. Sin embargo, para la versión más radical del islam político, que anteriormente gobernaba y ha retomado el poder, las peluquerías representan un vicio para las mujeres, sin importar si el cabello posteriormente queda cubierto por el velo o el burka. Además, consideran que estos establecimientos generan empleo femenino que no es compatible con su visión tradicionalista.
El decreto ha sido publicado por el Ministerio para la Prevención del Vicio y la Propagación de la Virtud, un organismo que reúne a destacados miembros del clero talibán y que se encarga de imponer y hacer cumplir estas restricciones.
Anteriormente, el régimen talibán ya había limitado los derechos de las mujeres para trabajar en instituciones públicas o en organizaciones no gubernamentales, y también había decretado el cierre de gimnasios y la prohibición de practicar deporte en los parques. Sin embargo, una de las medidas más preocupantes fue el cierre de todas las escuelas secundarias para niñas y la restricción de su acceso a la educación universitaria. Ahora, solo se les permite recibir educación básica, lo que refuerza su dependencia de los hombres desde temprana edad.
Durante las últimas dos décadas, las mujeres en Afganistán habían logrado importantes avances en sus derechos. Llenaron las aulas universitarias, viajaron libremente por todo el país y se incorporaron a diversos sectores profesionales, incluyendo el militar, el judicial e incluso ocupando cargos gubernamentales.
Estas nuevas restricciones impuestas por el régimen talibán representan un importante retroceso en los derechos de las mujeres en Afganistán, generando preocupación e incertidumbre sobre el futuro de la igualdad de género en el país. La comunidad internacional sigue de cerca estos acontecimientos y se espera que se intensifiquen los llamados a respetar los derechos humanos y garantizar la dignidad y libertad de todas las personas, independientemente de su género.
