Euclid, el telescopio espacial destinado a desentrañar los mayores misterios del universo

Euclid, el telescopio espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA), despegó exitosamente el sábado pasado desde la estación espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. A bordo de un cohete SpaceX Falcon 9, este instrumento científico de 1,2 metros de diámetro tiene como objetivo principal investigar el «lado oscuro» del universo, es decir, la materia y la energía oscuras.

Después de un viaje de aproximadamente un mes, Euclid alcanzará su destino orbital, el punto de Lagrange L2, ubicado a casi 1 millón de millas (1,6 millones de kilómetros) de la Tierra. Este punto también alberga al telescopio espacial James Webb de la NASA. Una vez en órbita, Euclid dedicará dos meses a probar y calibrar sus instrumentos, que incluyen una cámara de luz visible y una cámara/espectrómetro de infrarrojo cercano, antes de embarcarse en una misión de exploración de seis años.

El principal objetivo científico de Euclid es desentrañar los misterios de la materia y la energía oscura, que se cree que constituyen el 85% de la materia total del universo. La materia oscura, aunque nunca ha sido detectada directamente, se considera fundamental para la estructura y evolución del cosmos. Por su parte, la energía oscura es una fuerza misteriosa que se cree que está relacionada con la aceleración de la expansión del universo.

El telescopio Euclid tiene la ambiciosa tarea de crear el mayor y más preciso mapa tridimensional del universo hasta la fecha. Durante su misión, observará miles de millones de galaxias que se extienden hasta 10.000 millones de años luz, revelando cómo la energía oscura puede influir en la separación y el estiramiento de la materia a lo largo del tiempo. Estas observaciones proporcionarán información valiosa sobre la evolución del universo en los últimos 10.000 millones de años.

Además, Euclid generará un catálogo sin precedentes que incluirá 1.500 millones de galaxias y las estrellas que las componen. Los astrónomos tendrán acceso a datos detallados sobre la forma de cada galaxia, su masa y la tasa de formación estelar anual. Además, la capacidad de Euclid para observar en luz infrarroja cercana permitirá la detección de objetos nunca antes vistos en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.

Cabe destacar que Euclid es un proyecto conjunto en el que participan más de 2.000 científicos de 13 países europeos, Estados Unidos, Canadá y Japón. Aunque es una misión liderada por la ESA, también cuenta con contribuciones de la NASA.

En mayo de 2027, el telescopio romano Nancy Grace se unirá a Euclid en su órbita. Estas dos misiones trabajarán juntas para estudiar la aceleración cósmica y crear mapas tridimensionales más completos del universo. Los científicos esperan que esta colaboración proporcione una comprensión más profunda y precisa de los misterios del cosmos.

Con el lanzamiento exitoso de Euclid, se abre una nueva era en la exploración y comprensión del universo. Los datos recopilados por este telescopio, junto con su futuro compañero Roman, prometen revelar información fascinante sobre la estructura y evolución del cosmos, así como sobre la verdadera naturaleza de la materia y la energía oscura.

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